CHIQUITA O EL VIAJE INTERMINABLE Este relato está dedicado a Dolors López, la persona que me lo inspiró a quien profeso tanto afecto y admiración como soy capaz —Mamá, tengo hambre, cuéntame un cuento. —Lo sé mi niña. Arrímate que entremos en calor. A cubierto de los soportales de una ruinosa construcción, acurrucados un frío contra otro, cubiertas por un dechado de agujeros, que en su tiempo fue una manta, madre e hija trataban de burlar a su glacial acompañante, ya que, por mucho que lo intentaron, no les fue posible engañar la necesidad de comer que las devoraba. La madre tragó saliva, lo único que llegaba a su estómago desde el día anterior, miró el amenazador estado de las vigas que sostenían el porche que las cobijaba, por si el miedo a que cayeran le hacía segregar más saliva que tragar, e inició la narración: ‹‹Érase una vez una muchachita llamada Chiquita que tenía una pequeña granja de la que, con mucho esfuerzo, ...
Entradas populares de este blog
Exhaustos
Había amanecido cuando nos postramos jadeantes. Nuestros desnudos cuerpos habían soportado más de lo jamás soñado. Fue una noche frenética, rezumábamos sudor, estábamos exhaustos, pero gozosos, habíamos apurado todas las habilidades de nuestros cuerpos, sentimos vibrar hasta la última célula de nuestros organismos en el momento en que alcanzamos por primera vez, aquello tan deseado, tan buscado, acabábamos de alcanzar la culminación de nuestras vidas. Nos miramos, sobraban las palabras para mostrar nuestra felicidad, aunque lo habíamos hecho desoyendo la prohibición de nuestros padres. Por primera vez nos sentíamos adultos. Ahora, con los perros al otro lado de la valla, mi hermano y yo nos vestiríamos y volveríamos a casa con las peras robadas en casa de la marquesa. “Comprimidos para la memoria o recuerdos comprimidos” Si te ha gustado este relato puedes leer nuevos y más extensos en mi libro “Comprimidos para la memoria o recuerdos comprimidos”. Consíguelos en ...
RECUERDO ENVENENADO
Este cuento fue galardonado el día 16 de junio de 2017, como vencedor del apartado de cuentos en el XVI Certamen Literario del Ateneo Cultural de Paterna correspondiente a 2017. Jacinto se había jurado solemnemente no volver a pisar el pueblo. Pero la expresión del rostro de su madre cuando le pidió que la llevara, merecía quebrantar el juramento y además le venía de paso hacia su destino de vacaciones. Se lo debía. “Le debía eso… y tantas cosas más”. “Por mis derroches, mi madre perdió la casa y los campos que su abuelo le dejó. Con setenta y cinco años debía recurrir a pedir favores a familiares para tener un techo bajo el que cobijarse en su propio pueblo y poder acompañar a su prima, a la que quería como a la hermana que nunca tuvo, en el trance de la reciente pérdida de su marido”. Quince años antes no hubiera creído estar en una situación como aquella: sin disponer de alojamiento propio en el pueblo. Fue cuando tan alegremente empu...

Comentarios
Publicar un comentario